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Los Pros y Contras de la Hidroxicloroquina

Traducido por Gabriel Wainer, PhD, y publicado por Gurkiran Dhuga y Glen Pyle el 17 de julio de 2020


Gabriel Wainer es Profesor, Department of Systems and Computer Engineering, Carleton University.
Glen Pyle es Profesor de Cardiología Molecular en la Universidad de Guelph y miembro asociado de la red de investigadores del equipo IMPART de Canadá en Dalhousie Medicine.
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La pandemia de COVID-19 continúa extendiéndose, y seguimos buscando una cura. Es posible que falten meses o hasta un año para completar el desarrollo de una vacuna. Mientras tanto se han planteado varias terapias, y una de las más conocidas propone utilizar hidroxicloroquina. Este tratamiento milagroso ¿Está a la altura de las circunstancias?

Una Respuesta Vieja para un Problema Nuevo

La hidroxicloroquina se desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial como una alternativa a la cloroquina, una droga usada para tratar la malaria cuyos efectos secundarios fueron problemáticos. La hidroxicloroquina surgió como una alternativa más segura.

La hidroxicloroquina se vende en todo el mundo bajo la marca Plaquenil como terapia para la artritis reumatoide y el lupus, y para prevenir y tratar la malaria.

Del Laboratorio al Paciente

Durante el brote de SARS a fines de 2002, hubo una variedad de estudios tratando de encontrar un tratamiento efectivo. Se identificó a la hidroxicloroquina como un posible tratamiento, pero cuando se estuvo listo para comenzar los estudios, la amenaza del SARS había pasado y el desarrollo del tratamiento quedó en el olvido.

La aparición del coronavirus SARS-CoV2 a fines de 2019 hizo que los investigadores rápidamente reactivaran el estudio del uso de hidroxicloroquina. Estudios con hidroxicloroquina en células aisladas mostraron que disminuía la capacidad efectiva de infección del virus1,2.

Usando estos resultados, investigadores clínicos comenzaron a usar hidroxicloroquina para tratar a sus pacientes con COVID-19. Los resultados iniciales fueron alentadores. Un estudio dirigido por el Dr. Didier Raoult estudió un tratamiento con hidroxicloroquina, o con hidroxicloroquina combinada con azitromicina (un antibiótico). Se midieron los niveles de SARS-CoV2 en los pacientes y descubrieron que en 6 días ~ 50% de los pacientes tratados con hidroxicloroquina fueron negativos, mientras que todos los pacientes tratados con hidroxicloroquina y azitromicina fueron negativos.

Lamentablemente Falló

Desafortunadamente, hubo varias dudas sobre del estudio y la validez de sus hallazgos. Las dudas van desde los aspectos éticos de aprobación de los estudios hasta problemas serios acerca de la recopilación de datos.

Los pacientes no se asignaron a diferentes grupos de manera aleatoria (lo cual es un proceso estándar en investigación clínica). De hecho, el grupo de control incluyó a pacientes cuyos problemas de salud hacían que no pudieran utilizar hidroxicloroquina. Esto crea un riesgo de obtener resultados sesgados.

Quizás lo más preocupante fue que de los 26 pacientes tratados con hidroxicloroquina, 6 fueron retirados del estudio, incluyendo 1 que murió y 3 que no mejoraron con el tratamiento. La exclusión de pacientes de un grupo de tratamiento cuando se obtienen efectos negativos pone en duda la integridad de la investigación.

El Show debe Seguir

Luego de las primeras investigaciones en Francia, varios estudios probaron hidroxicloroquina para tratar pacientes con COVID-19. Recientemente, el test UK RECOVERY incluyó a más de 11.000 pacientes hospitalizados con COVID-19 en 175 hospitales. El estudio cancelado ya que los resultados no mostraron resultados positivos3. Aunque se estudiaron variaciones en la dosis de hidroxicloroquina utilizada, el inicio y duración del tratamiento, e incluso las mediciones clínicas, todos los estudios tuvieron un elemento consistente: los pacientes con COVID-19 no muestran mejoras significativas con un tratamiento de hidroxicloroquina.

Estos resultados negativos no detuvieron la investigación terapéutica por completo. Los defensores de la droga argumentan que si bien puede no mejorar los resultados de los pacientes con COVID-19, puede usarse para prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Un estudio en el que participaron investigadores de Canadá y Estados Unidos encontró que el tratamiento de personas expuestas al virus SARS-CoV2 no impidió que desarrollaran COVID-194. Estos resultados indican que si la hidroxicloroquina es efectiva, talvez deba aplicarse incluso antes de estar expuesto al virus.

Señales de Alerta

El uso de hidroxicloroquina para tratar el COVID-19 ha generado preocupación entre los profesionales de la salud; específicamente los cardiólogos.

Entre los efectos secundarios más comunes de la hidroxicloroquina encontramos las arritmias cardíacas. Estas ocurren cuando el patrón normal de los latidos del corazón se interrumpe o incluso se detiene. Las arritmias pueden ser relativamente benignas, pero muchas aumentan el riesgo de desarrollar ataques cardíacos o insuficiencia cardíaca; y algunas son potencialmente mortales. A su vez, la azitromicina, el antibiótico que se utiliza como terapia junto con la hidroxicloroquina, tiene sus propios riesgos cardíacos.

Pero si la hidroxicloroquina es tan peligrosa ¿porqué es popular para el tratamiento de la artritis reumatoidea, el lupus y como terapia preventiva para la malaria? Hay algunas inquietudes al respecto, ya que la hidroxicloroquina se usa para tratar la malaria en países sin sistemas robustos de control de drogas; esto significa que talvez haya eventos adversos que no han sido reportados.

La principal preocupación considera los pacientes que pueden beneficiarse usando hidroxicloroquina, ya que la mayoría de las personas infectadas con SARS-CoV2 desarrollan síntomas leves o moderados, y los de mayor riesgo, quienes se beneficiarían con un tratamiento preventivo, son a aquellos con enfermedades cardiovasculares.

Los pacientes con artritis reumatoidea o lupus son controladas para detectar si tienen enfermedades cardiovasculares y evaluar su riesgo. Aquellos con enfermedad cardiovascular pueden recibir un tratamiento diferente, o usando hidroxicloroquina bajo la estricta estrecha supervisión de un médico.

El mayor riesgo cardíaco en los pacientes tratados con hidroxicloroquina ha provocado que los cardiólogos recomienden que se tenga precaución al usar este tratamiento. Si bien no se excluye investigar el medicamento, los cardiólogos y otras organizaciones médicas han recomendado que el tratamiento solo se realice en ensayos clínicos regulados estrictamente y bajo la estrecha supervisión de profesionales médicos.

Los Próximos Pasos

Aún no hemos terminado de estudiar la hidroxicloroquina como tratamiento para COVID-19, pero estamos en las últimas fases. Aún existe una posibilidad de que se pueda usar como terapia preventiva, pero los riesgos asociados impiden su uso generalizado sin la supervisión de profesionales médicos.


Traducido por Gabriel Wainer, PhD, Profesor, Department of Systems and Computer Engineering, Carleton University.
Glen Pyle, PhD es Profesor de Cardiología Molecular en la Universidad de Guelph y miembro asociado de la red de investigadores del equipo IMPART de Canadá en Dalhousie Medicine.

Bibliografía

  • 1. Yao X, Ye F, Zhang M, et al. Clin Infect Dis. ciaa237. 2020.
  • 2. Liu J, Cao R, Xu M, et al. Cell Discov. 6: 16. 2020.
  • 3. https://www.recoverytrial.net 5 June 2020
  • 4. Boulware DR, Pullen MF, Bangdiwala AS et al. N Eng J Med. 2020.

Categoría: Vacunas y terapéutica