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La COVID-19 aumenta las chances de morir del corazón

Traducido por Gabriel Wainer, PhD, y publicado por Glen Pyle, PhD, el 21 de septiembre de 2020


Gabriel Wainer es Profesor, Department of Systems and Computer Engineering, Carleton University.
Glen Pyle es Profesor de Cardiología Molecular en la Universidad de Guelph y miembro asociado de la red de investigadores del equipo IMPART de Canadá en Dalhousie Medicine.
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Este artículo se publicó originalmente en Lifeomics LifeApps

Aunque COVID-19 es una enfermedad respiratoria, revisando estudios sobre COVID-19 publicados en la revista PLoS One1 vemos que las complicaciones cardiovasculares son comunes en pacientes con COVID-19, lo que podría aumentar su riesgo de muerte.

El meta-análisis examinó datos de 21 estudios que incluyeron a más de 77,000 pacientes hospitalizados por COVID-19.

Los autores encontraron que cerca del 13% de los participantes del estudio fueron diagnosticados con condiciones cardiovasculares incluyendo hipertensión, enfermedad de las arterias coronarias e insuficiencia cardíaca antes de ser admitidos por COVID-19. También se consideraron factores de riesgo en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, incluida la diabetes, la obesidad y el tabaquismo. Los estudios muestran que la COVID-19 aumentó el riesgo de eventos cardíacos en pacientes los que fueron hospitalizados. Después del ingreso, más del 10% de los pacientes tuvieron una lesión cardíaca documentada, incluyendo arritmias, anginas o ataques cardíacos.

Los pacientes con enfermedades cardiovasculares antes de desarrollar COVID-19, o que sufrieron complicaciones cardiovasculares mientras estaban hospitalizados por COVID-19, tenían tasas más altas de muerte intrahospitalaria. De este meta-análisis se puede ver claramente que la salud del corazón es fundamental los resultados de la internación en pacientes con COVID-19.

El camino a las lesiones

¿Cómo puede ser que un virus que ataca principalmente al sistema respiratorio dañe al corazón? Las células del músculo cardíaco expresan proteínas que pueden permitir que el virus las infecte directamente. Existe alguna evidencia de que el SARS-CoV2 puede infectar los corazones de los pacientes con COVID-192, pero se desconoce si la infección daña o mata las células.

Los virus como el SARS-CoV2 también pueden dañar el sistema cardiovascular a través de "tormentas de citocinas": cantidades excesivas de moléculas que normalmente ayudan a coordinar la respuesta del sistema inmunológico, pero que pueden provocar una reacción exagerada. Esta hiperactividad del sistema inmunológico puede hacer que las células nativas del cuerpo sean atacadas, incluidas las del corazón y la el sistema vascular, provocando que se dañen o incluso mueran.

Las células del músculo cardíaco normalmente no se reemplazan con células nuevas, lo que significa que la pérdida de músculo es permanente. Si se destruye suficiente músculo, el corazón no puede contraerse adecuadamente y comienza a fallar.

Puntos de Vista

El vínculo entre la enfermedad cardiovascular y las infecciones virales no es exclusivo de la COVID-19. Varios estudios mostraron lesiones cardíacas en personas hospitalizadas por gripe. En la pandemia de influenza de 2009, un estudio mostró que 5% de los pacientes hospitalizados presentaban signos de daño cardíaco3. De los pacientes con influenza ingresados ​​en la UCI, casi la mitad sufrió algún tipo de lesión cardíaca4. Es más probable que los pacientes con enfermedades cardiovasculares sean readmitidos en el plazo de 1 año después de la hospitalización por influenza5. Juntos, estos estudios muestran que el daño cardíaco es un riesgo conocido de las infecciones virales y que las enfermedades cardiovasculares preexistentes empeoran los resultados.

Lo preocupante del COVID-19 es su alta tasa de infección y su tasa relativamente alta de hospitalización en comparación con la influenza. En los Estados Unidos se estima que aproximadamente el 1% de las personas con influenza requieren hospitalización6. Por el contrario, el 12-20% de los pacientes que dan positivo en la prueba de infección por SARS-CoV2 son hospitalizados 7. Las enfermedades virales más graves se asocian con tasas más altas de lesión cardíaca, lo que sugiere que las consecuencias a largo plazo del COVID-19 en el corazón pueden ser sustanciales.

A largo plazo

Un área de creciente preocupación con respecto a los pacientes con COVID-19 y la enfermedad cardiovascular es la miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco que a menudo se asocia con infecciones bacterianas o virales. La mayoría de los pacientes con miocarditis se tratan con éxito en el hospital y experimentan pocas complicaciones a largo plazo. Sin embargo, hasta un 25% sufre daños permanentes en el corazón 8. La insuficiencia cardíaca por miocarditis es la causa más común de trasplante cardíaco 9.

Los tratamientos preferidos para la miocarditis son los fármacos que eliminan el agente infeccioso. Sin embargo, sin ninguna terapia eficaz para matar el SARS-CoV2, los pacientes con COVID-19 que desarrollan miocarditis solo pueden ser tratados con terapias que apoyen la función cardíaca.

Los primeros datos sugieren que el SARS-CoV2 puede tener tasas más altas de infección cardíaca que muchos otros virus 10. Igualmente preocupante es el hecho de que la miocarditis se encuentra típicamente en adultos jóvenes (<35 años) y sanos 11. Este grupo demográfico tiene una tasa de mortalidad mucho más baja por COVID-19 que aquellos con condiciones de salud preexistentes o pacientes mayores. La baja tasa de muerte en individuos más jóvenes, por lo demás sanos, ha llevado a que esta cohorte se clasifique como de poca preocupación. Pero el potencial de consecuencias graves a largo plazo del COVID-19 es alarmante.

Estamos viendo nuevos casos de daño cardíaco en la población pediátrica. Una serie de estudios en centros médicos de todo el mundo han informado de un número creciente de casos pediátricos de COVID-19 en los que el corazón sufre daños, incluso después de que los pacientes hayan eliminado el virus 12. Estos informes sugieren que incluso si la COVID-19 parece ser una enfermedad relativamente sin complicaciones para la mayoría de los niños, puede haber consecuencias a largo plazo, incluyendo el daño cardíaco. Al igual que con muchos problemas relacionados con la COVID-19, solo el tiempo dirá si estos temores son justificados.

La COVID-19 es una enfermedad nueva con una serie de incertidumbres. Un área preocupante desde los primeros estudios de pacientes infectados con SARS-CoV2 es el fuerte vínculo entre los resultados y el sistema cardiovascular. La epidemia mundial de enfermedades cardiovasculares proporciona un terreno fértil para que el SARS-CoV2 crezca y cause estragos. Al mismo tiempo, la pandemia de COVID-19 aumenta las enfermedades cardiovasculares al atacar el corazón y los vasos sanguíneos, provocando daños duraderos.

Nadie sabe realmente cuáles son los efectos a largo plazo de la COVID-19, pero una cosa es segura: a menos que nos tomemos esta pandemia en serio, las consecuencias serán desgarradoras.


Traducido por Gabriel Wainer, PhD, Profesor, Department of Systems and Computer Engineering, Carleton University.
Glen Pyle, PhD es Profesor de Cardiología Molecular en la Universidad de Guelph y miembro asociado de la red de investigadores del equipo IMPART de Canadá en Dalhousie Medicine.

Bibliografía


Categoría: Ciencia Fundamental